El asiento del copiloto. Tiempo de Calidad en Familia

Actualizado: may 23

Fritzia Arriaga

El verano pasado tuvimos oportunidad de hacer un viaje familiar al estado de Oaxaca, mientras atravesábamos el hermoso paisaje montañoso y contemplábamos el horizonte caí en cuenta de la importancia de ir en el asiento del copiloto. Ser copiloto en un viaje y ser la mamá de una familia se parecen muchísimo. Como copiloto tenía que ir al pendiente del piloto, que fuera bien, pasarle agua, propiciar una buena conversación, de la propuesta de música que escuchábamos se moldeaba el humor de todos en el coche, tenía la posibilidad de procurar que habláramos sobre la cultura y tradiciones del lugar en el que estábamos y si se daba algún conflicto entre los niños, desde mi asiento, podía mediar y ayudar a poner pronto fin. Lo que pasara en esas horas de carretera en mucho, estaba en mí, la copiloto del paseo familiar. Y la idea me encantó, hicimos ronda de canciones por edades de cada hijo, algunas adivinanzas, hablamos de la Guelaguetza y la relevancia histórica de los sitios arqueológicos que visitaríamos y hasta una lista de los imperdibles gastronómicos de los próximos días.

Así sucede en la familia, único lugar del mundo donde no hay sustituto posible, somos como ese copiloto que facilita que el tiempo en un trayecto de la vida sea agradable, feliz, constructivo.

Antes de estos tiempos de confinamiento, seguramente una situación común era cómo organizar a la familia en los ratos disponibles del fin de semana, qué hacer, a dónde ir, horarios de cada hijo, etc. Inesperadamente nos vimos como en un trayecto de carretera, todos en el mismo lugar por un tiempo, con los altibajos de cada miembro de nuestra familia, teniendo que sobrellevar lo mejor posible, el tiempo de estar juntos.

Desde hace unos meses se nos da la oportunidad de tener ese elemento tan deseado para la vida de familia: el tiempo. Ya está, ahora, hay que agregar la experiencia trascendente, la que se quedará en el corazón y la memoria de cada uno de nosotros y de los nuestros en nuestra familia: la calidad.

Los consejos comunes para pasar tiempo de calidad en familia en tiempos normales en realidad son los mismos para los tiempos de crisis y confinamiento, quizá requieran un esfuerzo adicional en las virtudes del orden, la paciencia, el trato amoroso entre todos. Me centro en 3: – Haz lo que debes y está en lo haces: concéntrate en lo que toca hacer, requiere orden para saber poner límite al tiempo de trabajo en casa, procurar la cooperación de todos -sin importar la edad- en los quehaceres de la casa, etc. Deja los dispositivos en la mesa e interésate en los afanes de los que te rodean. Desconéctate para conectar. – Hay que hacer del tiempo en familia algo que cuando acabe este trayecto de la vida, los nuestros añoren. Eso se construye, poco a poco. Quizá una tradición, una práctica familiar tan ordinaria y simple que se vuelva parte de la vida de tu familia, que sea fuente de recuerdos gratos y divertidos para cada uno. – El tiempo en familia es en mucho, el espacio donde la personalidad de cada uno se va desarrollando, donde se dan las seguridades y la confianza para ser quien uno es y quien uno puede ser. Y es el espacio donde nos sabemos queridos siempre. Tiempo de calidad en familia, es tiempo de conocerse, es tiempo de aceptación.

Lectura, cultura, actividad física y deportes, juegos, cocina, mantenimiento y deberes de la casa, baile, aficiones, jardinería y espacios verdes. Cada familia enfoca en sus intereses el tiempo de convivencia y en ello pone su atención y su corazón. Si logramos disfrutar lo que nos rodea, como llega, si buscamos poner el enfoque en todo lo positivo, estaremos mas cerca de vivir mejor, con plenitud, con calidad. Y muchas veces, lo único que hace falta es una sonrisa.




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